UNIVERSIDADES PRIVADAS: UN CAMINO HACIA EL DESARROLLO
Para nadie es un misterio que la educación es un de uno de los pilares fundamentales que conducen a los países hacia su pleno desarrollo y progreso, prueba de ello es la realidad que viven algunos países Latinoamericanos cuyo retraso en esta materia ha acrecentado su pobreza y desigualdad frente a quienes con mayor educación han podido obtener mayores riquezas y han detentado el poder en forma oligárquica durante bastante tiempo.-
En nuestro país hasta hace mas de veinte años atrás el acceso a la enseñanza superior era sólo para aquellos que tenían mayor capacidad económica y para quienes eran capaces de sortear las dificultades que presentaba el sistema de selección a las universidades tradicionales denominado PAA (actual PSU). Hasta ese entonces la posibilidad de ingresar a las universidades privadas era muy remota no sólo por el costo que ello implicaba sino que también antes de la restructuración en la educación (1981) sólo existían ocho universidades en el País, de las cuales sólo dos eran estatales y las restantes eran privadas con subvención del Estado. Mediante el Decreto Nº 2 del 3 de Enero de 1981 promulgado por la Junta Militar se fragmentó a las universidades públicas en sedes regionales y además se dictó la completa libertad de enseñanza superior para crear universidades privadas. Esta medida contribuyó en forma posterior el surgimiento de nuevas alternativas académicas que comenzaron a competir con las universidades llamadas “tradicionales”. De este modo en la década de los noventa se crearon 29 nuevas universidades que después de un proceso de acreditación pudieron alcanzar su plena la Autonomía, que es un derecho que le Estado otorga para que se puedan regir con plena autonomía económica y administrativa pudiendo adquirir los mismos derechos que las Universidades del Consejo de Rectores. Actualmente, luego de más de dos décadas de crecimiento se ha configurado un nuevo cuadro respecto de las instituciones de enseñanza posterior, en ella contempla la existencia de 55 universidades autónomas de las cuales sólo 25 corresponden a las universidades tradicionales derivadas del Consejo de Rectores. Si a lo anteriormente señalado se agrega que las universidades privadas cubren un 73,3 % de la educación superior.-
Del análisis estadístico mencionado anteriormente se desprende en primer lugar el vertiginoso desarrollo que las instituciones superiores privadas han tenido durante todo este tiempo y que de alguna manera coincide con el desarrollo macro económico del País.- Ha sido fundamental en este desarrollo la promulgación de leyes y proyectos educacionales que han homologado las condiciones para el acceso a dichas instituciones, entre ellas la posibilidad de obtener créditos y la garantía del Estado para dichos préstamos, además la entrega de Becas y beneficios a quienes por condiciones económicas no pueden acceder a ella. En segundo lugar, si hoy la gran mayoría del estudiantado ha preferido la educación universitaria privada obedece a que se ha convertido en una real alternativa para quienes forjan sus esperanzas de desarrollo en la obtención de un título que les permita realizarse como persona. Para ello dichas instituciones han sido capaces de crecer en infraestructura no sólo en Santiago sino que en todas las regiones, además cuentan a nivel académico con los mejores profesionales en cada una de sus áreas y con una variada de convenios a nivel internacional con las mejores universidades del mundo. En tercer lugar, y según mi opinión una de las más importante, es que dichas casa de estudios se han transformado no sólo en una alternativa viable para quienes egresan anualmente de cuarto medio, sino que también sus propuestas académicas abarcan a quienes trabajan y que por razones labores requieren de un horario adecuado para estudiar y sacar una carrera o terminar alguna inconclusa. A lo anterior se suma la posibilidad de lograr convenios con empresas para la capacitación de sus empleados, la realización de estudios de de postgrado, magíster y doctorado. No obstante este desarrollo alcanzado en los últimos tiempos, aún quedan algunas materias pendientes necesarias para lograr la excelencia académica y de esta forma competir con las universidades tradicionales más importantes el País como la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile, entre ellas la acreditación de algunas carreras, contar con un personal docente estable y dotar de la infraestructura necesarias para desarrollo de cada carrera.- Al respecto, cabe señalar el enorme esfuerzo desarrollado en nuestra región por las universidades Central, Tecnológica y Del Mar que con la inversión en grandes obras arquitectónicas han apostado al crecimiento de nuestro País y sean han convertido entre las principales de la región.
Frente a los grandes desafíos que nos plantea la humanidad en este caminar por el siglo XXI, sin duda las universidades están llamadas a ser los grandes centros de debate y discusión donde surja el conocimiento científico, político y cultural que den respuestas a problemas tan relevantes como el calentamiento global, la contaminación, la equidad económica, uso de los recursos energéticos, las grandes enfermedades terminales (Sida, cáncer), la pobreza, entre otros y no se conviertan en herramientas del liberalismo mercantil que sólo puedan lucrarse de ellas.
REFERENCIA BIBLIOGRAFICA
* Documento electrónico: Evolución de las universidades chilenas 1981-2004, Ricardo Cruz Coke, miembro del Consejo Supremo de Educación, consultado el 25 de noviembre de 2007 en Revista Médica de Chile: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0034-98872004001200014&script=sci_arttext.
Para nadie es un misterio que la educación es un de uno de los pilares fundamentales que conducen a los países hacia su pleno desarrollo y progreso, prueba de ello es la realidad que viven algunos países Latinoamericanos cuyo retraso en esta materia ha acrecentado su pobreza y desigualdad frente a quienes con mayor educación han podido obtener mayores riquezas y han detentado el poder en forma oligárquica durante bastante tiempo.-
En nuestro país hasta hace mas de veinte años atrás el acceso a la enseñanza superior era sólo para aquellos que tenían mayor capacidad económica y para quienes eran capaces de sortear las dificultades que presentaba el sistema de selección a las universidades tradicionales denominado PAA (actual PSU). Hasta ese entonces la posibilidad de ingresar a las universidades privadas era muy remota no sólo por el costo que ello implicaba sino que también antes de la restructuración en la educación (1981) sólo existían ocho universidades en el País, de las cuales sólo dos eran estatales y las restantes eran privadas con subvención del Estado. Mediante el Decreto Nº 2 del 3 de Enero de 1981 promulgado por la Junta Militar se fragmentó a las universidades públicas en sedes regionales y además se dictó la completa libertad de enseñanza superior para crear universidades privadas. Esta medida contribuyó en forma posterior el surgimiento de nuevas alternativas académicas que comenzaron a competir con las universidades llamadas “tradicionales”. De este modo en la década de los noventa se crearon 29 nuevas universidades que después de un proceso de acreditación pudieron alcanzar su plena la Autonomía, que es un derecho que le Estado otorga para que se puedan regir con plena autonomía económica y administrativa pudiendo adquirir los mismos derechos que las Universidades del Consejo de Rectores. Actualmente, luego de más de dos décadas de crecimiento se ha configurado un nuevo cuadro respecto de las instituciones de enseñanza posterior, en ella contempla la existencia de 55 universidades autónomas de las cuales sólo 25 corresponden a las universidades tradicionales derivadas del Consejo de Rectores. Si a lo anteriormente señalado se agrega que las universidades privadas cubren un 73,3 % de la educación superior.-
Del análisis estadístico mencionado anteriormente se desprende en primer lugar el vertiginoso desarrollo que las instituciones superiores privadas han tenido durante todo este tiempo y que de alguna manera coincide con el desarrollo macro económico del País.- Ha sido fundamental en este desarrollo la promulgación de leyes y proyectos educacionales que han homologado las condiciones para el acceso a dichas instituciones, entre ellas la posibilidad de obtener créditos y la garantía del Estado para dichos préstamos, además la entrega de Becas y beneficios a quienes por condiciones económicas no pueden acceder a ella. En segundo lugar, si hoy la gran mayoría del estudiantado ha preferido la educación universitaria privada obedece a que se ha convertido en una real alternativa para quienes forjan sus esperanzas de desarrollo en la obtención de un título que les permita realizarse como persona. Para ello dichas instituciones han sido capaces de crecer en infraestructura no sólo en Santiago sino que en todas las regiones, además cuentan a nivel académico con los mejores profesionales en cada una de sus áreas y con una variada de convenios a nivel internacional con las mejores universidades del mundo. En tercer lugar, y según mi opinión una de las más importante, es que dichas casa de estudios se han transformado no sólo en una alternativa viable para quienes egresan anualmente de cuarto medio, sino que también sus propuestas académicas abarcan a quienes trabajan y que por razones labores requieren de un horario adecuado para estudiar y sacar una carrera o terminar alguna inconclusa. A lo anterior se suma la posibilidad de lograr convenios con empresas para la capacitación de sus empleados, la realización de estudios de de postgrado, magíster y doctorado. No obstante este desarrollo alcanzado en los últimos tiempos, aún quedan algunas materias pendientes necesarias para lograr la excelencia académica y de esta forma competir con las universidades tradicionales más importantes el País como la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile, entre ellas la acreditación de algunas carreras, contar con un personal docente estable y dotar de la infraestructura necesarias para desarrollo de cada carrera.- Al respecto, cabe señalar el enorme esfuerzo desarrollado en nuestra región por las universidades Central, Tecnológica y Del Mar que con la inversión en grandes obras arquitectónicas han apostado al crecimiento de nuestro País y sean han convertido entre las principales de la región.
Frente a los grandes desafíos que nos plantea la humanidad en este caminar por el siglo XXI, sin duda las universidades están llamadas a ser los grandes centros de debate y discusión donde surja el conocimiento científico, político y cultural que den respuestas a problemas tan relevantes como el calentamiento global, la contaminación, la equidad económica, uso de los recursos energéticos, las grandes enfermedades terminales (Sida, cáncer), la pobreza, entre otros y no se conviertan en herramientas del liberalismo mercantil que sólo puedan lucrarse de ellas.
REFERENCIA BIBLIOGRAFICA
* Documento electrónico: Evolución de las universidades chilenas 1981-2004, Ricardo Cruz Coke, miembro del Consejo Supremo de Educación, consultado el 25 de noviembre de 2007 en Revista Médica de Chile: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0034-98872004001200014&script=sci_arttext.
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