lunes, 29 de octubre de 2007

La delincuencia y sus pesares

Sin duda que este flajelo ha exisido desde tiempos remotos. La delincuencia nace como tal cuando las sociedades tipifican aquellas conductas reñidas con la moral, las buenas conductas, o la etica y las sancionan. De tal manera, en la actualidad podemos ver un sin fin de delitos, los cuales han sido identificados como conductas que contrevienen el orden publico y por ende, el bien común, lo que conlleva a no alcanzar la felicidad, que es un bien que todos anhelamos. Las formas de delinquir han variado y con ella, sus ganancias para el delincuente.
Nos referiremos en el siguiente texto, principalmente a quellas conductas tipificadas como delitos pero que van en perjuicio del patrimonio económico de las personas. Hace unos 80 años, un ladron de gallinas, delito tecnicamente llamado hurto, era severamente castigado con penas de presidio. En el dia de hoy, esta conducta aun mantiene la misma pena que un delincuente que vestido de cuello y corbata causa un daño enorme al pais y roba cuentiosas sumas de dinero con un daño que, obviamente, es mucho mas importante que el primero. Sin perjuicio de lo anterior, los llamados a aplicar las penas que sancionan estas conductas y desde un punto de vista objetivo de la ley, aunque sientan que ambos delitos son sumamente diferentes, se encuentran atados de manos para cambiar esta situacion y poco pueden hacer para marcar la diferencia en sus procesos ya que se ven obligados a observar al pie de la letra, el codigo penal y el codigo procesal o de procedimiento penal, variando estos dos ultimos en el caso de encontrar su jurisdicciòn dentro del marco del antiguo procedimiento inquisitivo o en la actual reforma procesal penal, respectivamente. Por ende, los enjuiciados, sienten que, si bien es cierto, hubo justicia para los perjudicados de sus acciones, esto no fue tan asi para ellos, ademas de sentirse frustrados ante la poca importancia que se les da a sus apelaciones por el hecho de haber delinquidos. O sea, doble pena para ellos.
Por otra parte, el hecho de ser condenado, marca para siempre al delincuente, quien debe cargar por el resto de sus dias o por lo menos un buen tiempo, con su certificado de antecedentes con anotaciones por su delito cometido, lo que, indudablemente, nada favorece a su proceso de reinsercion a la sociedad por cuanto pocos quieren tener entre sus filas a una persona con tal pasado.

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